Quice hacer una canción a tu nombre
y entonces recordé que la melodía
de tu recuerdo se quedó bajo
la mirada perdida del olvido.
Quice hacer una poesía de tu cuerpo
y al buscarlo reaccioné que tu figura
se había mezclado entre la fantasía
de la esperanza pedida en el ayer.
Quice pintar el brillar de tu sonrisa
y la tinta de mi interior no pudo
encontrar los tonos de la alegría
debajo del fonfo de la melancolía.
Quice entonces preguntar donde te encontrabas,
saltar a tu destino y traerte de vuelta
y fue que me fijé que tus flores ya no crecen
en este paraíso que fue sólo un perfume.
y entonces recordé que la melodía
de tu recuerdo se quedó bajo
la mirada perdida del olvido.
Quice hacer una poesía de tu cuerpo
y al buscarlo reaccioné que tu figura
se había mezclado entre la fantasía
de la esperanza pedida en el ayer.
Quice pintar el brillar de tu sonrisa
y la tinta de mi interior no pudo
encontrar los tonos de la alegría
debajo del fonfo de la melancolía.
Quice entonces preguntar donde te encontrabas,
saltar a tu destino y traerte de vuelta
y fue que me fijé que tus flores ya no crecen
en este paraíso que fue sólo un perfume.
