El sueño de Dios.


El Ego de Dios = El sueño de Dios

¿Es verdad que Dios está soñando? ¿Dios puede soñar? Para que se pueda soñar, debe existir primeramente un soñador; Dios no es el soñador, ustedes (sus hijos) sí lo son. Dios no puede soñarse a sí mismo a menos que cree una alternativa para que esto ocurra. Lo grandes que somos todos nosotros, sus hijos, y nuestro propósito es crear al soñador, y después crear el sueño donde el soñador tendrá la oportunidad de crear, desarrollar y experimentar a Dios.

Todo esto, ocurre dentro del mismo Ser Mayor, nosotros somos la vida en movimiento, Dios es la vida de la quietud, pues solo en la quietud puede existir el movimiento. Mucha información se encontra en las redes hoy en día sobre el despertar, sobre la luz y la oscuridad, alineamientos y herramientas que los pueden ayudar en este camino del despertar; estos diálogos no pretenden confundirlos más ni brindar más información que la necesaria.

Los diálogos son tomados desde el sueño mismo de un ser como todos ustedes, con miedos y muchas incertidumbres sobre el origen y cómo sanar. ¿De qué otro modo podríamos acercarnos a ustedes si no estuviéramos en el mismo canal, y hablar su mismo idioma? Sin embargo, también es el propósito lograr una apertura del punto de quiebre; en este punto, ustedes no tienen que hacer nada excepcional más que confiar un poco, darle una oportunidad a la idea que sus creencias pueden no ser lo único que existe. Que su realidad, no es la única y total.

Queremos acompañarlos y llevarlos de la mano, que sepan que están seguros y nunca han estado en real peligro, sin importar lo que la mente les diga. La mente fue diseñada con un potencial maravilloso de ser, de crear. Pero al olvidar su verdadera naturaleza, esa creación se ha convertido en un calabazo del que creen que no pueden salir; incluso algunos ni si quiera pueden percibir aún este calabazo a su alrededor. Nace, crecen, se reproducen y mueren; pasan por preocupaciones, enfermedades, obtienen propiedades y riquezas, y no se detienen ni un segundo a preguntar si algo de todo eso tiene un propósito final.

Estos diálogos no serán muchos ni por mucho tiempo; sin embargo, se mantendrán públicos y accesibles para cuando sientas que necesitas una guía, puedas regresar cuantas veces creas necesario. No te sientas mal ni te desesperes, no creas que estás fallando, ni te sientas imperfecto. Nosotros podemos ver el esfuerzo que están haciendo, hicimos un trabajo magnífico al crear este sueño, pues hemos obtenido toda clase de experiencias. Tal vez esto aún no lo creas y te sea injusto, solo te invitamos a que esperes un poco más antes de levantar tu enojo contra el cielo, contra Dios.

Pues Dios, no es nada aparte de lo que tú eres. No corras y disfruta del sueño, aprende a experimentar y fluir con la vida, repite en silencio que tú eres aquello que es por sí mismo y esto, solo es parte de una ilusión. Si ves nubes densas y oscuridad, levanta una oración y verás bajar la luz para alumbrarte, más nunca te olvides que esa luz, eres tú mismo cuidando te tu pequeña persona que en este momento crees ser. Sí, no hay nada más afuera que tú mismo siendo tú mismo. Si te abres lo suficiente, podrás reconocer una parte de ti en el cielo, en las flores, en el campo, en el aire, el viento viajando y el mar.

Empieza por ahí, empieza por reconocer qué parte de ti sería la naturaleza. ¿Qué características tiene el océano que tú también posees? ¿Estabilidad, profundidad, misterio, vida? No juzgues como bueno o malo, mayor o menor, grande o diminuto. Solo ve la totalidad de lo que es, ve la perfección que radica dentro de tu ser maravilloso. Acepta esa mariposa que pasa los días frente a tu venta, ¿acaso no eres libre? Observa el vuelo al pasar los pájaros en el cambio de estación, ¿acaso no cambias tú también?

Observa, estate atento, aunque sea solo 60 segundos al día, date la oportunidad de ver la naturaleza en tu cuerpo. De sentir la respiración, date cuenta ahora mismo, ¿es forzada, fluida? Cuenta uno y respira, cuenta dos y sostén, cuenta tres exhala, cuenta cuatro y sostén; cuenta cinco, respira, cuenta seis, sostén, cuenta siete, exhala, cuenta ocho, sostén; cuenta nueve, respira, cuenta diez, sostén, cuenta once, exhala, cuenta doce, sostén; cuenta trece, respira, sostén, exhala, sostén; respira, sostén, exhala, sostén...