Habrá momentos en que leerás algo, y las palabras parecerán
no llegar a tu cerebro. Eso es normal, a veces no estamos preparados para
recibir cierta información, y otras solo es cuestión de tiempo. Entonces, ¿qué
se debe hacer? Seguir tu intuición. La intuición es la forma en que nuestro ser
más elevado, se comunica con una versión menos elevada, o en un momento
determinado.
La mente empezará a juzgar y querrá abandonar el proceso, te
llenará de juicios y dudas. Regresemos a la pregunta básica, ¿quién eres?,
¿quién quieres ser?
Si eres la mente, sin duda vas a renunciar, te convencerás
de que todo es mera filosofía y nada tiene resultado. Incluso pensarás que nada
tiene que ver contigo y el mundo práctico. Muchas dudas y preguntas van a llegar;
y en verdad te digo, que ninguna de ellas tiene alguna respuesta. En el mejor
de los casos, darás vueltas con el pensamiento intentando encontrar algún
significado.
Si eres el alma, no harás caso a los juicios y harás lo que
sea/creas que es conveniente. Puedes tomar un descanso (en lo que se asienta tu
interior) y en algún momento preciso continuar; puede suceder que abandones
totalmente; o también, puede pasar que prosigas. Nada parecerá tener sentido;
sin embargo, nada escapa a la sincronización de la vida.
Es como la agricultura. Para que se pueda dar el cultivo, la
tierra debe ser adecuada, esto es que debe tener las condiciones necesarias
para la siembra. Incluso algunas semillas requieren un tiempo de reposo fuera
de tierra para una buena cosecha. Lo que decimos aquí, es que todo conlleva un
momento perfecto para ser; no antes, no después. No podemos juzgar una semilla
solo por no necesitar las mismas condiciones para germinar. Cada tierra (mente)
y semilla (conciencia) son únicas. ¡Nadie puede decir que su ritmo y tiempo
está mal!
Cada etapa requiere de su tiempo y circunstancias exactas
para que la cosecha sea provechosa, no necesitas saber qué hacer; el milagro de
la naturaleza no necesita de tu intervención, más sí de tu presencia. No te olvides
que tu mayor objetivo, es la observación; ser el testigo silencioso de la vida que,
a su vez, eres la vida misma. Eres testigo de tu propio milagro, tu propia
creación.
Así que, no te sientas abrumado por no saber qué hacer en
determinados momentos, o si sientes que algo no está funcionando para ti, o
solo hay momentos en que te pierdes y no logras entender la esencia. Todo está
bien y es maravilloso tal cual es, no se necesita nada más.
Intentar descubrir (recordar) quién eres, no siempre es tarea
sencilla; y a veces, tu camino de regreso puede significar un puente con el que
atraes a otros, un servicio de amor que alumbra el camino a uno más perdido. No
te obligues a querer saberlo todo si dentro de ti sabes que no es tu tiempo.
Disfruta de cada estación que llega a tu vida.
Estamos aquí reunidos para mostrarles los grandes secretos
de lo que son ustedes mismos. Recordar la fuente que los ha creado y que con
mucho amor espera su regreso. Para muchos de ustedes, ya es su tiempo. Abran el
corazón y dirijan su mirada a la estrella más brillante, dejen que su luz se
funda en ustedes. No se preocupen por el futuro o por los destellos de cómo
será nuestro encuentro, no teman.
Nuestro trabajo es prepararlos para grandes cosas. Para un
poder con el que siempre habían soñado e imaginado, pero que hasta ahora no
habían tenido acceso.
Me resulta difícil desprenderme del pasado, de todo lo
que pienso que he logrado. No es el mero hecho de lo físico, de los objetos,
sino todo lo que hubo detrás de eso. El esfuerzo invertido, el conocimiento,
los aprendizajes. De algún modo siento que si sigo adelante, que si continúo
por este camino inevitablemente voy a perder eso, nada habrá valido; ni las
lágrimas ni el dolor, la frustración e incluso la Fe de que de algún modo, todo
terminaría bien. Me deprime ver dónde estoy y darme cuenta de todo lo que ya no
tengo, lo que he perdido.
La depresión, más que un sentimiento o estado de ánimo, es
una resistencia. Tu mente te dice que antes estabas mejor que ahora, porque tus
ojos ven menos y entonces emites un juicio de pérdida. Crees que tener es estar
bien, tener es sinónimo de agregar valor y, peor aún, crees que solo tienes lo
que puedes ver.
El ojo humano está hecho para percibir tres cuartas partes
de lo que existe, en su nivel más alto (Ojo Divino). Ustedes, están dentro del
proceso de purificación en el tercer Chakra, su visión es limitada.
Lo que hay es más de lo que ves; por consiguiente, lo que
tienes es más de lo que sabes que tienes. Donde tu mente ve vacío (pérdida), el
alma, ve. ¿Qué ve?, te preguntarás. En verdad te digo que lo que es, es; lo que
se ve, se ve; lo que está, está.
No quieras limitar el espacio y darle forma, eso ya lo están
haciendo; no. Se trata de que vean aquello que no tiene forma, ni limite, que
está en todo y en todos. Se trata de que aprendan a ver con sus cinco (seis)
sentidos; que vean con el cuerpo entero.
Lo que conocen como una enfermedad llamada depresión, repetimos,
no es más que una resistencia; una revolución interna de no querer aceptar el
momento, de no vivir el presente.
Sobre la depresión, tenemos que decirles:
La depresión, es real;
la depresión, no existe.
¿Cómo algo que no existe, puede ser real? La depresión, o
renuencia al presente, es un apego emocional a la felicidad pasada, o a un
mejor pasado. Es real pues muchos de ustedes lo están viviendo; y ha ido en
aumento. La mayoría de las veces es tan grave que requieren de muchos soportes
para tolerar lo que representa el proceso de vida: olvido – recuerdo – olvido. Algunas
almas deciden tomar un camino que les permita terminar de forma rápida con esa
sensación de asfixia, invisibilidad y, fuera de lugar: el suicidio.
Todo esto, son intentos (señales) de llamar su atención
colectiva y mostrarles qué tipo de sociedad están creando. Si bien, el trabajo
interno es importante, la sanación colectiva es crucial en su tiempo espacio.
El miedo y la resistencia, les ha llevado a un momento
crítico en su historia. Es tal la influencia, que el alma/ente que se creó como
Planeta Tierra, está en ese estado de depresión y crea una resistencia.
¿Han fallado? No. Ha sido glorioso y enriquecedor cada
momento de oscuridad por el que han pasado; no podemos más que honrarlos y
poner la luz a su servicio. La manera más corta de sanar una percepción
limitada es el perdón. El perdón es ser luz, abrazando y aceptando la oscuridad
como parte de su propio brillo; sin ello, ninguno de los dos existiría.
Han pasado los milenios en que se han ido experimentando y
renovando. Hoy les decimos, detengan su vida un instante; observen cada una de
sus acciones y si alguna tiene o carece de significado. Porque la vida fluye
cuando le damos un significado; cuando logran ir de lo plano a lo profundo;
cuando no te detienes en la forma de los objetos y empiezas a tomar en cuenta
al espacio como parte de lo que estás viendo.
Si sientes que en tu vida algo no camina, agrégale
significado; si te sientes perdido, dale significado; incluso si te sientes
deprimido, dale significado.
Significado es, amor incondicional, aceptación total. Dejar
que las cosas sean. Si la vida te ha traído aquí, es solo cuestión de que
confíes en que será la misma vida quién te ha de sacar. Date una pausa y
respira; deja que el mismo oxígeno que respira Dios, llegue dentro de ti y
saque lo que ya no te sirve.
Muchos de ustedes ven la oscuridad que han creado, en la que
viven y no la aceptan. Algo dentro de ustedes (un recuerdo) brota y les dice
que hubo un tiempo en que nada era así. El corazón rodeado de frío, recuerda
que hubo una vez calor. El alma se resiste a creer en lo que ve, no acepta esta
realidad; sabe que nada tiene lógica o sentido y se aferra a esa diminuta
sensación que el recuerdo le brinda.
El alma empieza a ver y juzgar su realidad con un cristal
opaco. Sabe que hay algo que se llama depresión, sabe que ahí está y lo ata, lo
limita; también sabe que tal cosa, no existe ni es posible que nada pueda
limitarlo o contenerlo.
Muchos de ustedes pasan por esta lucha interior, sin saber
su real significado. Algunos buscan ayuda, acuden a terapia o toman
medicamento. Lo hacen real, porque lo creen real. Solo detengas sus vidas, sus
creencias, sus juicios, cierren los ojos. Tómense un minuto y pregúntense, ¿qué
estoy sintiendo?, ¿por qué lo estoy sintiendo?, ¿qué está pasando?
¡Despierten!, las pesadillas solo están dentro de la cabeza.
Vean a su alrededor, ¿es verdad lo que su mente les está
diciendo? No se dejen arrastrar hacia el temor del futuro, mantengan la atención
en el momento presente, ¿es real?, ¿existe? Cuando eres capaz de darte cuenta de
que todo es parte de un mal sueño, de tu imaginación mal entrenada
(alimentada), te darás cuenta que tal cosa como “depresión” no existe. Fue real
mientras así lo creíste, más no existe.
Toma la vida instante a instante, que es lo único que
realmente tiene, el instante presente. No permitan que sus ideas los alejen del
instante que estén viviendo; ya sea cruzando la calle, disfrutando del parque,
trabajando a altas horas de la noche, jugando baloncesto; su mente enfocada en
el instante que estén viviendo. Dejen que lo demás venga, sea, y se vaya. El
instante, es suyo, reclamen su momento y dejen que lo demás siga su curso.
Reduzcan su espacio a un solo punto: ustedes mismos, en el instante mismo de la
vida.