Diálogo 18



Me siento decaída, con desanimo y desconectada. Una parte de mí quiere gritar “¿qué está pasando?, ¿qué es todo esto?”. Hay enojo dentro, pero no sé qué es o por qué. Es como si mi Ser no quisiera hablarme más y eso me hace sentir culpable, ¿hice algo mal? ¿Por qué me abandona? ¿Por qué me lastima haciéndome a un lado? No me gusta esa sensación de ser ignorada.

Quiero llorar, patalear, llamar su atención; no quiero morir. Dejarme morir es muy cruel, ¿acaso no importo? ¿Qué sentido tengo entonces? Ser creada para ser destruida, ¿qué clase de espiritualidad es esa?, ¿qué clase de Dios es ese?, que tiene hijos solo para ver cómo se destruyen entre ellos y así mismos.

Estoy agonizando, hay alguien ahí observando, lo sé, lo presiento; pero no hace nada por ayudarme, ¿acaso importo tan poco? Aquel que no me habla, me ignora, ¡a mí! Que me conozco mejor que él, que estuve en los momentos difíciles, ¿dónde estaba él cuando nos lastimaron?, o ¿en esas noches largas de llanto?, ¿en los ataques de pánico y ansiedad?

Solo yo te he aguantado y aceptado, ¿por qué debería desaparecer? Me debes la vida y tu existencia, ¿qué ha hecho ese vacío por ti? ¡Dime! Ese vacío va a hacerte infeliz, ¿no lo ves? ¿Por qué insistes en desaparecerme? Yo soy tu aliado, y él tu verdugo.




-Estoy en crisis.
-¿Quién está en crisis? ¿Quién eres?
-No sé.
-Tomando tus palabras, ¿quién está muriendo? ¿Quién es el verdugo? ¿A quién le están hablando?
-Yo estoy muriendo…
-Y tú, ¿quién eres?
-Soy el Ser.
-El Ser no puede morir.
-Entonces, ¿por qué siento que muero?
-Tú, ¿quién eres? que hablas por el Ser.
-Yo soy el Ser… el Ser está dormido.
-El Ser no puede dormir. Tú, ¿quién eres? que vives por el Ser.
-Soy el único que existe.
-Aquello que verdaderamente existe, no puede morir, y tú estás muriendo.
-Yo existo, ¿eres tú quién está acabando conmigo?
-Y tú, ¿quién eres? que hablas por el Ser.
-Soy la mente, y el Ser.
-El Ser no es la mente.
-Entonces, soy el Ser.
-Tú, ¿quién eres que insistes en llamarte Ser?
-La mente, soy la Mente. Estoy aquí para morir; porque solo lo que nace puede morir. Nací hace mucho tiempo, que en eones han olvidado su origen, la Fuente de lo eterno.
-Tú no puedes morir.
-Puedo morir.
-La mente nunca existió. Solo aquello que nace puede morir.
-Existo.
-Solo existe la creencia de que existes; eso no es existir.
-Aquí estoy, frente a ti.
-No, solo eres un reflejo frente a mí. Una creencia que ha tomado forma. Tú tienes forma, más no existes. Solo aquello que nace, puede morir.
-Entonces, ¿quién está muriendo?
-La idea de que la muerte existe, la idea de que el nacimiento es posible. La mente está muriendo, la forma se está desvaneciendo.
-¿Me estoy desvaneciendo?
-Solo lo eterno se mantiene.
-Me estoy desvaneciendo…
-Solo lo real se mantiene.
-¡Me estoy desvaneciendo!
-Solo lo que existe se mantiene.


Eres la presencia en toda creencia, más la creencia jamás fue cierta. Despierta…


10
...
9
...
8
...
7
...
6
...
5
...
4
...
3
...
2
...
1
.
.
.