Mensaje



Este mensaje es para los Seres Cinco y Seis:

Amados míos, ustedes son la Luz Primera del este Despertar; en su interior llevan el fuego necesario para trascender la oscuridad y atraer la luz. Han elegido venir a este mundo y encarnarse de distintas formas; oye mi voz, escucha mi mensaje llamándote; fluye con la vida, lleva la semilla que os he otorgado y siémbrala en la tierra fértil que ha de llegar a ti.

Ustedes son mariposas que están por emprender el vuelo, mostrando a sus hijos que las alas se hicieron para volar. Así como la mente se ha hecho para crear, el cuerpo para experimentar y el alma para expresar.

Los misterios del Universo yacen en su interior, han sido guardados para este preciado momento; el instante ha llegado, siempre ha estado. El juego se detuvo, la ruleta dejó de girar. Ustedes, hijos míos, han olvidado que provienen de la nada, y a la nada han de regresar.

Ese vacío donde el Todo se manifestó solo para soñar la experiencia de lo que ya son. Grandes cosas lograron, más llegó el momento de avanzar. Los sueños, por muy hermosos que estos sean, no dejan de ser sueños. El tiempo de experimentar su despertar está aquí. Son más de lo que son ahora.

Aún hay más maravillas, que no han soñado; hay lugares por descubrir, Universos por crear. Desde dónde están, no podrán llegar más lejos de lo que están destinados a estar. Marchar, no será abandonar a los suyos, pues los suyos son parte de ustedes, y de mí. Hay una versión más grandiosa esperando tu recuerdo y, así como ustedes ahora sirven en la tierra para ayudar a sus hermanos a dar el siguiente paso, así los hay quienes están cerca de ustedes para que den el suyo. Los Doce hemos esperado a revivir este encuentro, este comienzo de una versión más alta de un Ser Uno.

Que la canción sea escuchada por cada rincón y reconocida por cada corazón que en mí habita. Este gran amor que ustedes han sido capaces de expresar, tantas formas increíbles de ser, tantos cuentos, descubrimientos, perspectivas; han hecho del Ego el Gran Arco Iris de los mil colores. En verdad les digo que mil por mil, por mil, no son suficientes para el número infinito del Yo Soy.

La figura que nos distingue, está por abrir sus lados, multiplicarse así mismo para dar paso a otro tipo de realidades. Ustedes, hijos del Tres y Cuatro, están aprendiendo a abrir el horizonte. Entender que no ver más allá, no significa que es el final; que una línea recta es en realidad una espiral mal enfocada; que la luz no llega a ustedes, pues ustedes son la luz; que se dirigen a ese futuro dónde ya han estado, solo para crear una mejor versión.

Ustedes estudian el cielo y sus científicos dicen que las estrellas son pasado, que el brillo que ven, es la luz viajando hacia ustedes miles de millones de kilómetros. Nosotros les decimos, que el pasado, son ustedes. Sus intenciones (su luz, vibración) viajan dando forma a las constelaciones. Cambien sus decisiones, y las estrellas cambiarán frente a ustedes; pues lo que ven ahí no es más que el futuro que ustedes están formando. Es su propio plan de experiencias futuras, en este o cualquier otro mundo dónde elijan vivir.

El Soy, es también el No Soy; se sirve de este para experimentarse y verse a través del infinito número de lados, más el Soy no puede decir que es el No Soy; al identificar el Soy con el No Soy, te adentras en el sueño y dejas de ver la ilusión como lo que es, pierdes el propósito y te adentras en el juego creyendo que el Yo Soy es real.

Después de un tiempo dormido, poco a poco vas olvidando al Soy, llegan las pesadillas y te crees que eres el Yo; lo que una vez fue ángel, se convirtió en demonio. La gran Caída del cielo al infierno de la conciencia. El Soy (la presencia) se cree el Yo, diminuto y limitado, que teme y enfrenta a su fantasma creador; no se da cuenta que son vestigios de su propia voz queriendo despertar.

Miles de ciclos han pasado ya desde la última caída. Hijos míos, cierren sus ojos y sientan. No se dejen engañar por lo que ven afuera, abran paso a lo que sientan dentro. Ahí está la clave para el camino de regreso; vibren, sientan.