“Toda la vida es un proceso de decidir quién eres tú, y después experimentarlo”. 1
Experimentar el conocimiento, no es lo mismo que saber o
conocer; uno puede experimentar ciertas cosas, incluso sin conocerlas. De
hecho, la razón por la cuál decidimos experimentar es para obtener ese
conocimiento; no antes.
En su mundo, están acostumbrados a saber antes de querer
experimentar, lo cual es limitante. Las posibilidades de lo nuevo son casi
neutras. Cuando te das la tarea de llenar tu vida de experiencias, el
conocimiento surge casi automáticamente. Para que se diga que una experiencia
dejó conocimiento el factor conciencia debe estar presente, de otro modo, la
experiencia no se queda.
Y sí, el mundo, o más particularmente, el planeta físico
llamada Tierra, no existe. Hay un alma, que con gran compasión y bondad ha dado su
parte en este proceso de materialización, creando el holograma de un lugar con
tierra, aire, agua y fuego; los elementos que ustedes conocer.
Él, en su bendita misericordia, les ha permitido crear sus
diferentes mundos sobre de ella; y al mismo tiempo, por medio de ustedes, ella
se va auto descubriendo y recreando. El verdadero significado del aquí y el
ahora.
Tú puedes elegir cualquier cosa que desees experimentar; lo
que decidas estará bien. Puedes elegir estar más allá de las heridas, más allá
del aprendizaje; pues, en verdad te digo, que no hay aprendizaje o escuela
alguna, el proceso de la vida es recordar. Descubrirte como lo que en verdad
eres. Puedes tomar las escaleras y experimentar por ti mismo paso a paso o
puedes tomar el elevador e ir directo al último piso.
Puedes decidir ser en cualquier nivel que desees, entonces
la pregunta sería ¿qué te impulsa a tomar una elección?, ¿qué motiva a decidir
subir por las escaleras y no tomar el elevador?
El propósito de tu vida es intrínseco de cada momento, ese
no cambia en ningún nivel; esto es verdad, lo sepas o no, lo recuerdes o no, lo
creas o no, conciente o inconciente. Pero, debe haber algo más que te hace
tomar decisiones; que un instante tengas heridas por sanar, cuando tu verdadero
ser sabe que no existe tal cosa. Entonces, ¿por qué?, te preguntarás.
Debes saber, mi querido hijo, que no estás solo; que formas
parte de una unidad, de Mi Unidad. Sin ustedes, yo estaría incompleto y,
ustedes sin mí, no existirían. Los he creado para que sean vida, ¿¡qué más si
no!? Es tanto el gozo que experimentamos, que nos es casi imposible no elegir
tomar sorbo a sorbo del cáliz de la vida. Tu fe en mí (y en ti, en lo que eres)
es tal, que no vacilas ni un segundo regresar a vivir la experiencia por el
mero hecho de saborear la vida.
Muchos de ustedes deciden hacer el viaje en conjunto,
ayudarse mutuamente a enfrentar los diferentes desafíos que se han dispuesto a
enfrentar; a veces, pueden elegir olvidar por mucho tiempo, incluso aún en
niveles sutiles, entonces su regreso profesa servicio, recordarte que no existe
tal cosa como perderte o dejar de ser. ¡Tantos caminos por andar! Caminante no
hay camino, se hace camino al andar, dice la canción.
No te preguntes el por qué de las cosas, si de algo va a
servir. Atrévete a decir “no” tanto como a decir “sí”. Nadie tiene obligación,
todo este juego es una gran celebración de vida.
¿Quién eres, preguntas? Y yo te respondo que eres lo que elijas
ser. Mi amor por ti es incondicional que desearé lo que tú desees para ti. No
solo lo aceptaré y te lo concederé, sino que también iré a tu lado, caminando
de la mano. Siendo esa luz que te recuerda tu verdadera esencia.
No temas equivocarte (¡tal cosa no existe!), deja que tu
oscuridad se vuelva parte de ti, el sol no necesita ayuda para brillar; cada
paso se irá alumbrando y confía en que sabrás qué hacer en los momentos
precisos (preciosos). Mientras tanto ¡disfruta! ¡Disfruta esa sensación de eternidad
hecho ser humano!
1. Libro Conversaciones con Dios 2.
